Una pequeña historia
Recuerdo aquellas tardes al salir del colegio en las cuales iba andando desde el colegio a casa, recuerdo cada farola y los carteles que colgaban de cada una de estas.Pero lo que más recuerdo sin lugar a dudas, es aquella tienda de color amarillo,en la que me paraba todos los día a observar el escaparate.Algunas amigas entraban a comprar; pero yo no podía, mis padres no me daban el suficiente dinero como para comprar nada en aquella preciosa tienda.
Yo posaba mis ojos en aquellas tartas y pastelitos.Me paraba allí y dejaba a mi mente soñar con un mundo en el que yo era la dueña de la tienda, y les regalaba un pedazo de pastel a todos aquellos niños que como yo no podían comprar.
Recuerdo que me alimentaba de imágenes de pastelitos, de aquellos que compraban mis amigas: de chocolate, de fresa, de limón, de crema..., tantos sabores que nunca me dieron a probar...
Ahora me doi cuenta de que con mirar los pasteles era feliz, nunca me paré a pensar en pedirles un pedazo a mis amigas las cuales se daban cuenta de que me moría por probarlos.
Ahora, demasiado tarde, y siendo demasiado mayor, me doi cuenta de que en realidad no eran tan buenas amigas como yo pensaba.
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